En el 2008, el Perú, recibió 2 millones de visitantes; mientras que en los 90, no llegábamos ni a los 200 mil. Por aquella época, ver un turista caminando por nuestras calles era tan raro, que de seguro más de uno volteaba a verlo. Los pocos que venían, eran aquellos “aventureros”, que buscaban lugares tan “diferentes” que, prácticamente, nadie más visitaba. Y se entiende. En ese entonces, no sólo sufríamos de atentados terroristas, apagones a diestra y siniestra, hiperinflación, caos, una delincuencia rapante, - que hacía a los pobres aventureros, una presa fácil para delincuentes- si no que, para coronar el pastel, ni nuestra hoy bien ponderada comida se salvó, ya que hasta padecimos de una plaga de cólera, que nos obligó a abstenernos de comer nuestro más afanado plato veraniego, el ceviche. El Perú, era casi como el Zimbabwe de hoy, pero en América Latina.
Me acuerdo una ocasión, en la que viajaba de Buenos Aires a Miami por Líneas Aéreas Argentinas, con parada en Lima y en primera clase; cuando, al llegar al aeropuerto se anunció que los pasajeros que deseaban podían bajarse, ya que era sólo una escala técnica; escuché a unos norteamericanos decirle a una pareja compatriota suya; “No creo que quieras bajar aquí…No vale la pena”. El aeropuerto, no era sólo “básico” e incómodo, sino que, toda la ciudad estaba en decadencia. Lima, no sólo era la “Lima, la Horrible” -de Salazar Bondy-, sino también, “Lima, la Sucia”, “Lima, la Contaminada”, “Lima, con cólera”. La otrora Ciudad de los Reyes, era un peligro para tu salud y la de cualquiera; y no había NADA bueno que se pudiera rescatar. Pero, afortunadamente, eso ya es parte del pasado.
Hoy por hoy, desde que arribamos al aeropuerto respiramos modernidad. Desde que las mangueras eléctricas nos dirigen directamente del avión a los pasillos; o podemos ver, a nuestro alrededor, cómo todo está mucho más organizado, aunque bueno, aún encuentras largas colas en inmigraciones; lo que era de esperarse, con turistas de todas partes, y con varios aviones que llegan a la vez, de diferentes ciudades.
Antes, en el verano, por ejemplo, -temporada en la que miles de peruanos más pudientes se trasladan a las playas del sur terminando la semana - los restaurantes dirigidos a este segmento estaban vacíos durante los fines de semana; por lo que muchos, inclusive, prácticamente cerraban, o se trasladaban al Sur. Ahora, estos mismos restaurantes permanecen llenos, pero gracias a los turistas. Por ejemplo, si un sábado en la noche de verano vas a cenar a “La Gloria”, "Astrid & Gastón" o “Rafael”, -tres de los restaurantes más sofisticados de la ciudad- encontrarás que están tan llenos como en invierno, pero con extranjeros.
Pasear un domingo cualquiera por Miraflores, es imposible sin toparnos con cientos de turistas y otros con toda la apariencia de ‘expats’, lo que quiere decir que, no están de turistas en Lima, sino que están viviendo allá por un tiempo corto. Miraflores, está lleno de albergues y hoteles para todos ellos. Si vas a la playa, ellos también se hacen notar; algunos tomando sol, otros caminando y otros más, aprendiendo a correr tabla (surfing).
El turismo en el Perú, definitivamente es un boom; y si bien es cierto, la crisis económica mundial afecta a este sector; nuestro país, probablemente, no se verá tan afectado como otros destinos más caros. Así que, si eres de esos peruanos que nunca pudo recorrer su país, ahora es el momento. Sólo debes asegurarte, cuando viajes al Perú, de tomarte 3 ó 4 días más, para descubrir un país, tan rico y tan variado, que aún no termina de descubrirse a sí mismo.
Tomado de Javier justo (El club de Peruanos).
Me acuerdo una ocasión, en la que viajaba de Buenos Aires a Miami por Líneas Aéreas Argentinas, con parada en Lima y en primera clase; cuando, al llegar al aeropuerto se anunció que los pasajeros que deseaban podían bajarse, ya que era sólo una escala técnica; escuché a unos norteamericanos decirle a una pareja compatriota suya; “No creo que quieras bajar aquí…No vale la pena”. El aeropuerto, no era sólo “básico” e incómodo, sino que, toda la ciudad estaba en decadencia. Lima, no sólo era la “Lima, la Horrible” -de Salazar Bondy-, sino también, “Lima, la Sucia”, “Lima, la Contaminada”, “Lima, con cólera”. La otrora Ciudad de los Reyes, era un peligro para tu salud y la de cualquiera; y no había NADA bueno que se pudiera rescatar. Pero, afortunadamente, eso ya es parte del pasado.
Hoy por hoy, desde que arribamos al aeropuerto respiramos modernidad. Desde que las mangueras eléctricas nos dirigen directamente del avión a los pasillos; o podemos ver, a nuestro alrededor, cómo todo está mucho más organizado, aunque bueno, aún encuentras largas colas en inmigraciones; lo que era de esperarse, con turistas de todas partes, y con varios aviones que llegan a la vez, de diferentes ciudades.
Antes, en el verano, por ejemplo, -temporada en la que miles de peruanos más pudientes se trasladan a las playas del sur terminando la semana - los restaurantes dirigidos a este segmento estaban vacíos durante los fines de semana; por lo que muchos, inclusive, prácticamente cerraban, o se trasladaban al Sur. Ahora, estos mismos restaurantes permanecen llenos, pero gracias a los turistas. Por ejemplo, si un sábado en la noche de verano vas a cenar a “La Gloria”, "Astrid & Gastón" o “Rafael”, -tres de los restaurantes más sofisticados de la ciudad- encontrarás que están tan llenos como en invierno, pero con extranjeros.
Pasear un domingo cualquiera por Miraflores, es imposible sin toparnos con cientos de turistas y otros con toda la apariencia de ‘expats’, lo que quiere decir que, no están de turistas en Lima, sino que están viviendo allá por un tiempo corto. Miraflores, está lleno de albergues y hoteles para todos ellos. Si vas a la playa, ellos también se hacen notar; algunos tomando sol, otros caminando y otros más, aprendiendo a correr tabla (surfing).
El turismo en el Perú, definitivamente es un boom; y si bien es cierto, la crisis económica mundial afecta a este sector; nuestro país, probablemente, no se verá tan afectado como otros destinos más caros. Así que, si eres de esos peruanos que nunca pudo recorrer su país, ahora es el momento. Sólo debes asegurarte, cuando viajes al Perú, de tomarte 3 ó 4 días más, para descubrir un país, tan rico y tan variado, que aún no termina de descubrirse a sí mismo.
Tomado de Javier justo (El club de Peruanos).







