BLOG HABLA QUECHUA

De pronto Noemí Vásquez quiso compartir su amor por el quechua y que mejor manera de hacerlo, que escribir en esa lengua que tanto añora. En el nombre del quechua ha traducido poemas suyos, reflexiones y una serie de artículos que pueden encontrarse en: http://www.hablaquechua.blogspot.com/
Noemí confiesa que hace varios años era muy reticente a las tecnologías y que le costó mucho adaptarse al uso de computadoras, primero en su trabajo y después en su casa. Sin embargo, ha sabido sacarle provecho a la nueva situación y reconocer que uno nunca termina de aprender, así como a perderle el miedo a lo desconocido.

En el año 2005 su esposo, un medico, había creado un blog con sus amigos, de pronto le sugirió la idea a ella, fue así que decidió crear habla quechua. Ahora han pasado dos años desde aquella iniciativa, y la felicidad está expresada en la contagiosa sonrisa de Noemí, quien ha conocido a muchas personas a las cuales les apasiona el quechua, se ha expresado sin inhibiciones, y sobre todo ha escrito en quechua ante todos los pronósticos fatalista de la desaparición del “runasimi”
Para sentirse halagado bastan los aplausos, pero para Noemí los aplausos están bajo el disfraz de los cientos de comentarios que ha recibido a través del mundo por su loable contribución de la difusión de la lengua oficial del antiguo Imperio de los Incas.

Sin proponérselo ha logrado que su pasión por el quechua haya desplazado algunas obligaciones propias de su condición de ama de casa, lo confiesa con cierto remordimiento. Aunque en contraparte la difusión de su blog la ha llevado a ser solicitada por una universidad particular para la enseñanza del quechua.
Afirma que no gana dinero con el blog, lo hace porque se siente feliz y punto. Ahora que ello le haya traído beneficios extras, a buena hora. Pero ella no desea pensar en ello pues “Al final, solo soy, una quechuahablante que ha encontrado una nueva manera de tocar a todos aquellos quienes se creían excluidos.”, culmina la sonriente Noemí.


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Día Nacional de la PAPA

¿Qué tienen en común un lomo saltado, un ají de gallina y un pollo a la brasa? Sin lugar a dudas, se trata de tradicionales platos peruanos ampliamente reconocidos en el mundo por su calidad culinaria y, además, son potajes íntimamente ligados con un complemento que los hace únicos. Alimento con sabor a progreso, cuarto alimento básico en el mundo, después del arroz, el trigo y el maíz. Con ustedes, la invitada de honor: la papa.

Conocida y admirada en muchos países con denominaciones tan diferentes como patata, potato o incluso pomme du terre (manzana de tierra), este rico tubérculo, que es, nunca está de más recordar, de origen netamente peruano, cuenta con 91 especies y dos mil 800 variedades de papa nativa en nuestro país.La presencia de la papa estuvo siempre ligada con la vida de los antiguos peruanos y así lo evidencian los huacos cerámicos alusivos a la papa en la mayor parte de culturas preincaicas. Sin embargo, estudios científicos comprueban que la domesticación de este tubérculo tiene una antigüedad de al menos diez mil años. Tras analizar el ADN de 261 variedades silvestres y 98 cultivadas de papa en 2005, expertos estadounidenses de la Universidad de Wisconsin reconocieron que es oriunda del Perú, “lo cual es razón suficiente para afirmar que la papa es peruana”.


Con Orgullo puedo decir que "este pechito come papa" y aqui una manera bastante original y buena para promover el consumo de papa en el pais y son los carritos paperos, donde se ofrece al público platos preparados a base de papa, todos económicos y al alcance de todos.

Mero en Salsa de Caracoles con Pisco

Ingredientes:
200grs. Mero
80grs. Caracoles
100grs.Caldo de cangrejo
2Und. Tomates
1Und. Cebolla
1Onz PISCO
2Unds. Papas Huayro
1cda mantequilla
Ajo y perejil al gusto

Preparación:Hacer el aderezo con tomate, ajo, sal y Pisco, hacer un flambeado para eliminar el alcohol y sólo quedarse con los aromas del Pisco. Agregar caracoles, caldo de cangrejos y dejar cocinar por unos minutos. Sazonar el mero y la langosta con sal y pimienta y luego freír por separado.Para servir colocar primero el mero, la langosta y por último la salsa de caracoles, decorar con una cola de langosta y perejil. A comer!

El Pezweon 6º Aventura :


Un ama de casa en el aeropuerto de Stansted

Este año mi esposo y yo queríamos visitar a su hermano y su esposa en Cambridge durante la fiesta de Pascua. Estaba ilusionada con verlos y conocer Inglaterra, pero también sabía que iba a ser un tanto fastidiosa la solicitud de la visa británica. Soy ciudadana peruana, estoy casada con un ciudadano alemán y vivimos en Alemania.
El trámite de la visa británica se realizó con “normalidad”. Formularios, citas para ganar tiempo, colas improvisadas, policías en la entrada, esperanzas de ser atendidos por algún funcionario amable, todo fue como siempre. Luego de unas horas, me devolvieron mi pasaporte con la visa incluida.

Hasta que finalmente llegó el gran día, nos íbamos a Inglaterra. Los controles migratorios antes del embarque fueron más exhaustivos de los que estaba acostumbrada, pero tengo reserva de paciencia. Por fin abordamos el avión y nos relajamos.
En poco más de una hora ya estábamos a punto de aterrizar en el aeropuerto Stansted de Londres. Ya recogida nuestra única maleta, nos separamos para pasar el control migratorio. Mi esposo fue a la fila de los “europeos” y yo, a la de los “no europeos”.
Rellené mi formulario con los datos de rutina: nombres, ocupación, dirección, etc. y esperé mi turno. Una vez frente al mostrador del control, dejé mi pasaporte y mi formulario. La funcionaria me miró a los ojos y me preguntó si era la primera vez en suelo británico. Le dije que sí, y agregué que hablaba un poco de inglés.


Enseguida noté que sus ojos iban abriéndose poco a poco para posarse pesadamente sobre mí, y comprendí que la Santa Inquisición había comenzado. Mientras revisaba mi pasaporte, comprobaba mi formulario. Yo esperaba las preguntas de rutina: ¿por qué viene?, ¿tiene familiares aquí?, ¿en dónde se alojará?, ¿por cuánto tiempo…? Y tal como lo esperaba sucedió, sólo que con algunas variantes.


La funcionaria me preguntó si trabajaba, y le respondí que no. Primero sus grandes ojos se clavaron desconfiados en los míos y luego en el formulario. Al parecer le llamó profundamente la atención algo de lo que escribí ahí. Inmediatamente me preguntó por qué había escrito “student” en donde correspondía a “occupation”.
Traté de explicarle algo que a veces me resulta difícil explicarme a mí misma, y es que aunque no “trabajo”, realizo varias actividades y ejerzo varios roles simultáneamente en mi vida. Le expliqué que estaba escribiendo mi tesis para una universidad en España y que, en este sentido, era estudiante. Varios minutos más tarde recordé que también estaba aprendiendo alemán en Alemania, pero bueno, mi memoria no reaccionó tan pronto como me hubiera gustado.
Al instante, ensombreció su rostro una mirada inquisidora. Comprendí que mi respuesta era equivocada. Arqueó sus cejas y a continuación vino el sermón. “Señora, usted es ama de casa, usted está casada y debe estar con su marido, de ahora en adelante usted debe escribir “ama de casa”.


Por supuesto yo me quedé de una sola pieza. Tantos siglos de lucha por los derechos de las mujeres sin sentido, si al final las amas de casa, sólo tienen derecho a ser eso, amas de casa y no pueden identificarse por las otras actividades que también realizan. La miré con perplejidad e incertidumbre y le dije que tal vez yo habría entendido mal lo que quería decir el formulario con “occupation”.
Yo no terminaba de reaccionar y ella seguía haciéndome más preguntas, esta vez sobre unos viajes que había hecho hacía 15 años atrás. Finalmente parecía que iba a dejarme ir, sólo necesitaba cerciorarse de la fecha de retorno a Alemania. Como los billetes que compramos eran electrónicos no tenía ningún papel que mostrarle, salvo unos códigos que mi esposo anotó en su agenda.


A unos metros de nosotras, él estaba esperándome con nuestra maleta sin ocultar su cara de mal humor. Estábamos a punto de perder el autobús a Cambridge. La funcionaria lo llamó y le pidió que le muestre alguna prueba de mi regreso a Alemania. Él le mostró la página de su agenda personal donde tenía apuntados estos códigos. Qué eterno me pareció todo eso. Ella iba anotando al reverso de mi formulario todo lo que pudo, mientras le explicaba a él, y no a mí, por qué el control tomaba su tiempo. Esto parecía un mal sueño al principio, pero cuando ella no podía recordar qué fecha era la de ese día, ni relacionar las siglas STN escritas en la agenda con el nombre del aeropuerto donde además trabajaba, Stansted, ya no sabía si llorar o reír.
Por fin me dejó ir. Tomé mi pasaporte con la mano izquierda, aquella donde se puede ver en qué dedo llevo el anillo de matrimonio y, casi cuando estuve a punto de respirar de alivio, la funcionaria nuevamente me clavó una de esas miradas inquisidoras, esta vez, sobre mi mano. Yo no quería saber qué era lo que vendría, pero a estas alturas del control, me resultaba claro que tenía dudas sobre nuestro enlace conyugal, ¿tal vez me iba a acusar de “fraude” por no llevar el anillo en el dedo apropiado?. Esto ya era demasiado. Por supuesto, seguí mi camino, dejamos rápidamente a la funcionaria y su laberinto atrás y pudimos tomar a tiempo nuestro autobús.
Más de uno a quien he contado esta anécdota se ha sorprendido de que exista este tipo de controles migratorios, y en todas las ocasiones he escuchado “¡Pero si estás casada con un alemán!”.


Parece que el matrimonio tuviera que salvarme de todo, de la pobreza, de mi origen tercermundista, de mis rasgos étnicos, de la desigualdad de derechos, de la discriminación, etc., pero por fortuna o desgracia, ya sabía que las cosas tienen más que ver con mi ciudadanía (o lo que se entiende por ciudadanía). Ni un estudiante, ni un reagrupado, ni un trabajador, ni un refugiado, ni un cónyuge, ni mucho menos las personas en situación administrativa irregular, tenemos los mismos derechos que un ciudadano de la Unión Europea. Sobre nosotros recaerá siempre la mirada suspicaz del controlador de turno.
Sólo algo no me esperaba: que sea una mujer, una hermana de luchas, la persona que en pleno siglo XXI, asumiendo el rol de guardián, me dé un discurso sobre la perfecta casada, y me recalque que me identifique de ahora en adelante como “ama de casa”.
Bien podría haber escrito estudiante o abogada, ya que es mi profesión; sin embargo, Europa no tiene otras categorías para calificarme, soy una ama de casa, y sólo así se me han abierto las puertas del viejo mundo. Por Gabriela Vilchez G. de Weber. Sankt Augustin


Lomo Saltado al Pisco

¿Le gusta el Lomo Saltado? si la respuesta es sí no puede dejar de preparar esta receta donde el gran Don Cucho cuenta el secreto de su extraordinario Lomo Saltado al Pisco, si su respuesta es no, anímese a entrar a la cocina y ponga todo su empeño, le aseguramos que después de saborear el lomo al estilo de Don Cucho, cambiará la lista de sus platos preferidos.
Ingredientes:
  • 250 gr. Lomo de Res
  • 1/4 taza de Pisco
  • 4 tomates
  • 2 cebollas
  • Aji amarillo
  • Pimiento
  • Culantro
  • Aceite
  • Sal

"Mezcla Secreta": 4 Tazas de caldo, 1 taza de vinagre rojo, 3/4 de taza de sillau, 2 hojas de Laurel, un poco de Oregano...
Preparación:
Sellamos la carne en la sartén con poco aceite, agregamos la cebolla trozada. Dejamos que dore y añadimos "la mezcla secreta", una vez cocinado echamos el tomate y un poquito de culantro picado. Acompañamos con una porción de arroz y papas fritas. Mire el video ahi podra ver al detalle la preparación.
Esa y otras recetas las puedes encontrar en www.recetariolatino.com


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Vale un Perú

Un tamal en el desayuno y un cebiche en el almuerzo son los últimos recuerdos del día en que salí de mi país. Sabía que esas imágenes y que esos sabores previos a la despedida me iban a acompañar. Atrás quedaron los padres, los hermanos, la familia, el compartir almuerzos los fines de semana, los amigos y los disputados partidos de fulbito con su Pilsen Trujillo (como pueden ver, soy de la ciudad de la eterna primavera).

Ayer las lágrimas se me salían luego de casi dos años en España. Por si acaso vivo en Barcelona, la ciudad donde habitan también Ronaldinho y Messi, dos de los mejores jugadores del mundo. El Barça es un equipo que encandila. Así como la ciudad de Barcelona con sus rincones, playas, obras y ambientes donde todo se vende. Tiene un clima maravilloso para Europa, no es tan gélido el invierno ni tan soporífero el verano, y la industria del turismo les genera ingresos millonarios.. todo es muy bueno, pero…cómo extraño a mi Universitario, un equipo que se clava sus propios puñales, cuya hinchada (en la cual me incluyo) es la mitad mas uno pero que se maneja como equipo de barrio, que dice que es más grande que sus problemas, cosa que escucho hace más de 5 años y seguramente continuará.

Me da pena, pero en Barcelona tenemos (los peruanos) la imagen de ser incumplidos y de llegar tarde a nuestras citas. Valoremos lo que tenemos, a veces lo tenemos tan cerca y no nos damos cuenta, pero creo que los compatriotas tenemos que hacer más grande nuestro Perú. Solo depende de nosotros.
Bueno, creo que me fui por las ramas. Les contaba que lagrimeaba, era por ver en Youtube al gran Gianmarco en un video donde por sus quince años interpreta canciones de nuestro folklore y terminaba con ‘Hoy’ (Hoy voy a verte de nuevo, voy a alegrar tu tristeza, vamos a hacer una fiesta pa' que este amor crezca más”).
Cosas como esa hacen que te des cuenta que estás lejos de tu patria, y a pesar de las vicisitudes -de las que solo he mencionado unas cuantas- extrañas mucho y deseas estar pronto compartiendo con la familia, amigos, brindando con un pisco sour y haciendo una fiesta para que nuestro amor por Perú crezca más. Por José Baca López - Barcelona, España

PERU en Videos

Cuando pienso en Perú se viene a mi mente....

El Pezweon 5º Aventura :


Pichanga Freedom

Me acabo de sentar frente a la compu, totalmente dispuesto a soltar una descarga de nostalgia perucha desde una esquina perdida de la finca del tío Sam, aprovechando que me torcí el tobillo por cuchucientosava vez y no puedo moverme a ningún lado. Pero mi pasión futbolera es mucho más fuerte y me invita cordialmente a ver el Chelsea –Liverpool que comienza ahorita!! Después del partido continuaré, total igual les voya hablar de fútbol.
Ganó el Chelsea del antipático de Mourinho, partido a dientes apretados, sin mucha gracia pero con una técnica y velocidad impresionantes. Si alguna vez algún equipo peruano enfrentara a estos tipos tendrían que jugar en mototaxi, de otra manera no los alcanzarían nunca.
Pero esta tribuna no es para comentarios deportivos, sino para una expresión de añoranza por nuestro querido Perú. Y si hay algo que se extraña de verdad es una pichanga, y todo lo que ella implica.

La espontaneidad quizás sea su cualidad más importante. Tan solo un par de llamadas son suficientes para armar un mano a mano, tal vez un triangular o para los más ambiciosos un cuadrangular, pero eso ya implicaría cierta organización dirigencial que la pichanga no tiene y tampoco necesita. Lo único necesario son las ganas insaciables de ir a patear la pelota en la esquina de la casa, solo eso.
Aquí, en la tierra de Michael Jordan, eso no existe. Para ir jugar un “soocer pick up game” (léase Pichanga) primero tienes que conocer alguno de los jugadores participantes. Luego, este introducirá tu dirección de e-mail a la lista oficial de aviso de juego semanal (si, te Mandan el fixture por mail, con cancha y horario). La semana siguiente recibes el mail y debes responder con tu confirmación de participación, no puedes aparecerte tan campante el día del juego, pues te recriminaran el no haber confirmado tu presencia.

Otro rasgo fundamental es la cancha. La necesidad de que sus límites estén adecuadamente pintados o que los arcos tengan redes o que esté magníficamente ubicada en un complejo deportivo es nula. La pichanga hace su cancha al jugar. Puede ser el parque, la calle de tu casa o la de tu novia. Puede ser de tierra, asfalto, de piedra o de lo que sea y donde sea. Sino pregúntenle a los heladeros.

En estas tierras dueñas del progreso, las canchas sobran. Todas son perfectas, bien delimitadas, y todos los arcos tienen las redes intactas, y no porque las cambien siempre, sino por la falta de uso. Cuando manejo por la ciudad y veo las canchas desiertas con los arcos arrumados en una esquina quisiera meterlas es un container y mandarlas a El Porvenir para que su mundialito se vista de gala, pero una lagrima me dice que no se puede.
Con el tiempo uno se va adaptando al sistema organizado de este país, pero si hay algo que no tiene e-mail, ni fixture, ni reglas de juego es la pasión futbolera, esa que logra que cada pichanga sea una final de copa del mundo y que te sientas campeón en tierra de nadie.
Después de 4 años finalmente un grupo de peruanos encontramos una cancha ideal para jugar pichanga como Dios manda, piso de asfalto, con arbolitos cerca para que los malos como yo no perdamos la pelota. Vienen jugadores de todos lados, y los gringos primero se asustaron y luego lo adoptaron como “street soccer”. Es lindo jugar con libertad, y claro con una sola regla: Goles a rastrón. Por Nino Torres Columbus , Ohio

Un Cuy + Ole = Cuy arts


Hace unos años Juan José Sánchez y Oscar García llegaron desde Pamplona, España, al Perú en un viaje de vacaciones que no debería prolongarse más allá de un mes, si bien volvieron a España en el tiempo pronosticado, tiempo después regresaron al Perú para darle vida a la empresa Cuy Arts, la cual ha creado una línea de productos con dibujos que delatan un humor irónico.
Era un viaje de placer, las vacaciones habían llegado y Perú era el destino. Los jóvenes estudiantes de Informática se dieron con la sorpresa que la oferta de los souvenir y demás objetos que servían de recuerdos de una estadía en un país sudamericano eran realmente sencillos. Sacsayhuaman en el espaldar de un polo, un gorrito y Machupicchu reluciente, lapiceros con Cusco- Perú. Cabezas clavas y todo el repertorio de figuras representativas diseñadas de manera común.


Fue cuando creyeron que el humor podía jugar un papel importante, con un amigo peruano comenzaron a diseñar polos donde el jugueteo gráfico compartía espacio con las mas importantes manifestaciones artísticas del Perú. Era el preámbulo de Cuy Arts
El cuy ganó por ser el animal "más juguetón", dice Juan José Sánchez en su oficina, en el segundo piso de unos de los tres locales que posee la empresa en Lima, otros dos están en Huaraz. Era 2004 y Juan José junto a su amigo y socio Oscar García enviaban los dibujos a un peruano que empezaba la ruta del comercio de los polos. 200 y 300 polos por mes podían diseñar, los distribuían en distintas partes donde los turistas solían quedarse a realizar compras.
“Si bien en un principio el mercado objetivo fue el turista extranjero, vimos que los peruanos también compraban --el 20% de la producción--, por eso seguimos trabajando para lograr ser un referente de aquí y de allá" afirma Sánchez

Con la llegada de la Copa América decidieron venir a Lima y formar Cuy Arts la empresa donde el humor ocupa un papel preponderante, pronto la original idea cautivó a propios y extraños; el mono de las líneas de Nazca masticando un plátano, un caballo español cubierto por la flema de una llamita incorrecta, Perú Wars, entre otros.
Luego de la Copa América 2004 el negocio iba en buena dirección, la estabilidad del país los incentivaba a establecerse y continuar con la ideas.En el bastión de Cuy Arts, Avenida Larco 1175, Miraflores, la oferta es variada, carteras casacas, cerámicas, porta lapiceros, cuadernos, polos, medias, chalina y hasta truzas con motivos que arrancan una sonrisa hasta el más serio de los turistas.
No todo es perfecto Cierta vez los socios de Cuy Arts confiaron en la entrega de un producción de polos a unos peruanos, al llegar el día de la entrega las excusas abundaron y los polos faltaron, “Es cuestión de adaptarse, nunca hemos sido empresarios, aunque había escuchado que en Perú los plazos rara vez suelen cumplirse, bueno, pero creo que en todos los países ocurre eso, nos vamos acostumbrando, dice Juan José esbozando una sonrisa.

El concepto de Cuy Arts por lo original puede ser plagiado por lo cual dicen andar con sumo CUYdado, las susceptibilidades no han sido heridas afirman, pues si alguien debería sentirse en todo caso molesto no tendría razón, aunque en los diseños los animales tienden a expresar su malestar : Unos jocosos toros observan - son los espectadores- como dos hombres se pelean en un coliseo; Rómulo y Remo ya no maman de las ubres de una vaca sino de una llama; una alpaca mira con odio a un hombre que tiene una chompa con parte de su lana. Por último un par de cuys cocinan en una ollita de barro a un hombre. En Cuy Art´s la imaginación de dos españoles está rompiendo barreras culturales.


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ANTICUCHOS DE HIGADO DE POLLO CON PISCO

Ingredientes:400 gr Hígado de pollo
½ tz Mermelada de saúco
5 cdas Vinagre
5 cdas Fondo de pollo
Sillao oscuro
Aji panca
Kion (jugo)
Pisco
Sal
Guarnición: Humitas de queso
Prepraración: Limpiar el hígado, mezclar la mermelada, vinagre, fondo de pollo, agregar sillao, ají panca en pasta, gotas de jugo de kión, Pisco y sal. Trinchar los hígados en cañas de bambú. Freír en parrilla a alta temperatura.


Fuente: http://barrasmovilesdelperu.blogspot.com/search/label/anticuchos

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Arroz Chaufa en Paris

«Anda al chifa», me dijeron cuando quedaba poco tiempo antes partir hacia París. Hoy, luego de haber pasado años intercalando domingos de pollo a la brasa con domingos de chaufa y wantan, cumplo siete meses sin pisar uno. Según el horario que me impuse desde que llegué a Francia, los lunes hago las compras; los domingos, la lavandería; y los sábados, limpieza del hogar. Nunca pensé que pasaría más de veinte lunes buscando un poco de kion.

Varias madrugadas en Lima las pasé con Gonzáles y Cheng, sea haciendo maquetas o bebiendo, pero siempre hambrientos. Cheng hacía gala de sus ancestros y preparaba arroz chaufa en dos minutos. Recordé eso mis primeros días y compré salsa de soya, hice la tortilla, el arroz, y ¡voila!, el resultado fue una mazamorra de sillao. Tuve otro fracaso más con el arroz chaufa y dejé de intentarlo pues no me podía dar el lujo botar euros convertidos en arroz. Recordé todos los años de mi niñez en que me repetían que la gente no tiene qué comer y que daría lo que sea por ese lomo saltado que estaba botando. Si bien decir que no tengo qué comer es una exageración, existen días en los que daría mi vida por un lomo saltado.

Estas vacaciones decidí que había llegado el momento de saldar mi deuda con el arroz chaufa. Caminé mil cuadras hasta encontrar cebolla china, descubrí (disculpen la ignorancia) que el kion que nunca encontraba se llamaba jengibre, compré salsa de soya y me dispuse a finiquitar la Operación Dragón. Fue un éxito de taquilla. Para celebrar invité al grupo de amigos de siempre (cinco meses) y al nuevo (una semana) a mi hogar pasando de un arroz frito a una cena para ocho. Sucede que en París, todo avanza a pasos de gigante.

Con los amigos de siempre fuimos esa semana a una conferencia del arquitecto español Iñaki Abalos. Abalos es un gran arquitecto y todos estábamos felices de poder ver sus proyectos. En cambio su telonero, el arquitecto australiano John MacArthur habló de un tema que si me lo hubieran anunciado quizás habría llegado tarde. Mr. John habló sobre el pintoresquismo, habló de Civilia, de Collage City y de otros movimientos distintos y desconocidos para mí que él relacionaba según la perspectiva de las imágenes. Aproximaciones urbanas que parecían diferentes pero en realidad, explicaba él, sólo se planteaban unas vistas desde arriba y otras vistas de frente; vertical y horizontal. Y esa noche el telonero se llevó todos mis aplausos.

Saliendo de la conferencia, Susana, la colombiana, pidió mi opinión sobre una pareja de amigos. Le dije que la niña era mucho lomo para tan poco arroz. A Susana le cuesta comprender por qué siempre la comida es una metáfora para el peruano. Creo que toda mi vida parisina se podría reflejar en mis avances con la cocina: de llegar sin saber absolutamente nada y pasar por días frustrantes y difíciles, días de botar el arroz; he aprendido a desenvolverme con comodidad, saber dónde comer, pasear, comprar la cebolla china y cómo decir kion. Me acostumbro a la relatividad del tiempo francés: las personas que conozco cinco meses siento que las conozco toda la vida y al grupo de franceses y francesas que conocí en un bar los invito a comer a mi casa luego de diez minutos de plática alcohólica.

Hoy me preguntaron si me gustaba la vida en Paris. ¿Qué es vivir en Paris?, me pregunté y al instante vinieron a mi mente los Campos Elíseos, el caviar, la champaña y mil cosas que me hicieron pensar que yo no vivo en París sino que sobrevivo. Pero luego me di cuenta que, como dice Mr John, todo depende de la perspectiva de las imágenes; de cómo son tus sueños y tus pesadillas. También existe lo inesperado, aquello que va más allá comprar en los Campos Elíseos, de leer a Bryce en el Bosque de Vincennes o mirarme la cara en el Salón de los Espejos de Versalles. Inesperadamente naif como un triunfo frente al arroz chaufa o preparar una cena para amigos nuevos y de toda la vida. Y en muchos casos, el París telonero se lleva todos mis aplausos. Por Ernesto A.