Una Reflexión para el Perú


SI BIEN ALGUNAS COSAS ESTAN CAMBIANDO, TODAVIA NOS QUEDA MUCHO POR MEJORAR.

Se dice que el gobierno de Fujimori fue el más corrupto y que no sirvió, también se dice que Toledo no hizo mucho por lo tanto no sirvió y que García tampoco servirá para nada.

Por eso estoy empezando a sospechar que el problema no está en lo ladrón que haya sido Fujimori, en lo descarado que es el congreso o en lo hablador que es Alan.

El problema está en nosotros. Nosotros como pueblo. Nosotros como materia prima de un país.
  • Porque pertenezco a un país donde la viveza es la moneda que siempre es valorada tanto o más que el dólar.
  • Un país en dónde hacerse rico de la noche a la mañana es una virtud más apreciada que formar una familia a largo plazo basada en valores y respeto a los demás.
  • Pertenezco a un país en donde, lamentablemente, los periódicos jamás se podrán vender como se venden en otros países, es decir, poniendo unas cajitas en las veredas donde uno paga por un solo ejemplar, Y SACA UN SOLO PERIÓDICO DEJANDO LOS DEMÁS EN DONDE ESTÁN.
  • Pertenezco a un país en donde las empresas privadas y de estado, son librerías particulares de sus empleados deshonestos, que se llevan para su casa, hojas de papel, lapiceros, fólderes, marcadores y todo lo necesario para la tarea de sus hijos.
  • Pertenezco a un país en dónde la gente se siente triunfal si consigue robarse la señal de Cable o internet del vecino.
  • Un país en dónde la gente inventa o hace lo que este a la mano, para no pagar o pagar menos impuestos.
  • Pertenezco a un país en donde la impuntualidad es un hábito.
  • En donde los directivos de las empresas no generan ningún capital humano.
  • En donde no hay interés por la ecología, en donde las personas tiran la basura en las calles y luego le reclama al gobierno por no mantener las calles limpias.
  • Un país en dónde no existe la cultura por la lectura y no hay conciencia ni memoria política, histórica ni económica.
  • Donde nuestros congresistas roban luz, matan perros, facturan almuerzos de cientos de soles, regalan shows, viajan se pasean y cobran, y la lista sigue y sigue.
  • Pertenezco a un país en dónde las licencias de conducir y los certificados médicos se pueden comprar sin hacer ningún examen.
  • Un país en dónde puede subir una persona de edad avanzada, o una mujer con el niño en brazos o algún minusválido a algún autobús y la persona que viene sentada en el asiento especial para estas personas se hace la dormida para no dárselo y si alguien le reclama insulta o simplemente se hace el loco.
  • Un país en el cual el derecho de paso es para el automóvil y no para el peatón.
  • Un país en dónde su gente esta llena de faltas, pero que disfruta criticando a sus gobernantes.
  • Mientras más le digo ratero a Fujimori, mejor soy yo como persona, a pesar de que apenas ayer compré dvds piratas de las películas recién estrenadas y ni que hablar de la ropa. Mientras más le digo falso a Alan, mejor soy yo como peruano o peruana, a pesar de que apenas esta mañana no le pague las horas extras a mis empleados, o simplemente me hice negar al teléfono para que no me ubiquen y así no me cobren.
  • ¡ Ya basta ! por favor YA BASTA Como materia prima de un país, tenemos muchas cosas buenas pero nos falta mucho para ser los hombres y mujeres que nuestro país necesita. No importa cuantos Fujimoris, Montesinos, Garcias, Otorongos aparezcan porque lo que nos tiene realmente mal son esos defectos, esa sagacidad congénita, esa deshonestidad a pequeña escala que después crece y evoluciona hasta convertirse en casos de escándalo, esa falta de calidad humana. Lo cierto es que cualquier presidente que venga tendría que seguir trabajando con la misma materia prima defectuosa que, como pueblo, hemos sido nosotros mismos. Y no podrá hacer nada, no tengo ninguna garantía de que alguien lo pueda hacer mejor, por que en lugar de tomar nuestro destinos en nuestras manos, estamos siempre esperando que alguien nos señale un camino destinado. Tenemos que erradicar primero los vicios que tenemos como pueblo, por eso nadie servirá. Ni sirvió Fujimori, ni sirvió Toledo, ni servirá Alan. ¿O qué?, ¿Necesitamos traer a un dictador, para que nos haga cumplir la ley con la fuerza y por medio del terror? Aquí hace falta otra cosa. Algo más inteligente que cacerolazos en el congreso o paros o bloqueos de carreteras o tomar puentes. Necesitamos algo más inteligente que empiece a surgir desde abajo hacia arriba, o desde arriba hacia abajo, o del centro para los lados, o como quieran, de lo contrario seguiremos igualmente condenados, igualmente estancados…¡igualmente fregados! Es bien bacán ser Peruano, criollo, ser el vivo del barrio, ¿Quien soy yo? PAPA, pero cuando esa actitud empieza a hacerle daño a nuestras posibilidades de desarrollo como Nación, ahí la cosa cambia… No esperemos seguir al Cristo moreno todo el mes de octubre, a ver si así nos mandan a un Mesías. Nosotros somos los que tenemos que cambiar, tenemos que erradicar esos vicios que tenemos como pueblo y después empezar a cambiar nosotros mismos como Peruanos, ya que un nuevo presidente con los mismos Peruanos con la misma materia prima no podrá hacer nada. Está muy claro… ¿qué no?… Somos nosotros los que tenemos que cambiar. Yo creo que esto coincide muy bien en todo lo que nos pasa.
  • Siempre le vamos al débil o al desvalido por lastima, por que nos sentimos igual de pequeños.
  • Fiesta nacional, bombos, platillos, chispitas mariposas, etc., por los Jotitas que ni siquiera llegaron a las semifinales.
  • Héroes nacionales a quienes ganan algo, lo que sea, porque nos urge vernos reflejados en alguien ganador (talvez sea porque nosotros no nos creemos ganadores? o tenemos que reflejarnos en los triunfos de otros porque los nuestros son muy escasos).
  • Admiramos la mediocridad mediante programas de televisión nefastos y francamente tolerantes con el fracaso (telenovelas, Chismes, farándula, bailando por cualquier sueño ó cualquier tarugada). Es la industria de la disculpa y la estupidez.
  • No nos damos cuenta que en lugar de buscar nuevos mercados y apoyar el interno, estamos esperando inmóviles a que otros países con actitud diferente nos arrase y en menos de 25 años, no haya empleos para nuestros hijos.
  • Lo irónico es típico, es que pretendemos vender energía a otros países mientras que los pueblos alrededor de donde se va obtener esa energía no tiene luz.
  • Y no importa a donde te vayas a vivir, si a Europa, Estados Unidos, Asia, siempre llevaras al Perú adentro tuyo sino modificas tu forma de pensar estés donde estés seguiremos igual. Ahora, después de este mensaje, francamente he decidido buscar al responsable, no para castigarlo, sino para exigirle (sí, exigirle) que mejore su comportamiento y que no se haga el loco. Sí, he decidido buscar al responsable. ESTOY SEGURO QUE LO ENCONTRARÉ, CUANDO ME VEA EN EL ESPEJO. ¡¡AHI ESTARÁ!! ¡NO NECESITO BUSCARLO EN OTRO LADO! Esta claro que el cambio empieza por uno mismo, estamos a puertas del 2010 hablemos con la persona frente al espejo y tratemos de cambiar esos defectos lo cual, nos va a llevar a ser mejores personas, mejores Peruanos, mejores HUMANOS. Que tengan un Feliz Año nuevo ! Luis Contreras Manejador del WEB. El mensaje es una adaptación del video de leonz28, cuya realidad es aplicable a muchos países.
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El Pezweon : Especial de Navidad


Las mejores olas peruanas

Tras varias generaciones de exitosos surfistas, la fama de las olas peruanas creció tanto que hoy tablistas de todo el mundo llegan para recorrerlas.

Así, a la altura del km. 614 de la Panamericana Norte, en localidad de Paiján, La Libertad, se encuentra Chicama. Su mar forma la onda marina más larga del planeta, una gran izquierda que nace en la pequeña isla de Malpaso. Cerca a la frontera con Ecuador (km. 1,137) hay otros dos lugares imperdibles para los amantes del surf: Cabo Blanco y Panic Point.

Pero el sur también tiene lo suyo. En el Balneario de Punta Hermosa (km. 35 de la Panamericana Sur), se halla Pico Alto y sus olas de dimensiones increíbles generadas a mil metros de la orilla. Poco antes de Ica está un paraíso natural llamado San Gallán (km. 245) donde, bajo la atenta mirada de lobos de mar, se puede disfrutar de la mejor derecha del país. Lima no se queda atrás, pues cuenta con La Herradura, una playa de fuertes ondas marinas, tradicional y muy querida por los tablistas peruanos.

RUTAS

Chicama está en la localidad de Paiján, en el km. 614 de la Panamericana Norte. Para llegar por tierra primero debes arribar a Trujillo. Los 560 km. que hay entre Lima y la ciudad de ‘La eterna primavera’ se recorren vía terrestre en ocho horas y vía aérea en solo 50 minutos. Luego se sigue por tierra hacia Chicama, ubicada 94 km. al noroeste de Trujillo. Este trayecto se completa en una hora y 15 minutos.

Para llegar a Cabo Blanco por vía terrestre debes ir al pueblo El Alto (km. 1137 de la Panamericana Norte). Allí se inicia una pista asfaltada de 5 Km. hasta Cabo Blanco. El viaje dura, desde Lima, 16 horas. Si vas en avión, se arriba primero a Piura (km. 1035 de la Panamericana Norte) en un vuelo de aproximadamente hora y 15 minutos. Después se continúa hacia El Alto y Cabo Blanco por tierra. Este trayecto demora 2 horas y 15 minutos en promedio.

San Gallán se encuentra a la altura del km. 245 de la Panamericana Sur, pasando las localidades de Chincha y Pisco, pero antes de llegar a la ciudad de Ica (km. 303). Arribar hasta el lugar por tierra desde Lima dura aproximadamente tres horas. Por su parte Pico Alto se ubica en el Balneario de Punta Hermosa, en el km. 35 de la Panamericana Sur. La Herradura está en el distrito limeño de Chorrillos. Es la última playa hacia el sur del Circuito de Playas Costa Verde.

Algunas Noticias

Las olas de la Herradura, ubicada en el Circuito de Playas Costa Verde, pueden ser afectadas por la ejecución de diversos proyectos en sus alrededores. Los surfistas nacionales se encuentran en pie de lucha para preservar esta joya capitalina.

Las grandes ondas marinas de Pico Alto, que llegan en algunos casos hasta los ocho metros de altura, se producen debido a un bajo marino. Por su parte, Chicama fue descubierto por el hawaiano Chuck Shipman en 1967 cuando desde su avión divisó un grupo de olas interminables.


Foto 1: Cabo Blanco. (Foto: Gonzalo Barandarián - PromPerú)
Foto 2: Chicama. (Foto: Zach Judd - Flickr)
Foto 3: La Herradura. (Foto: Christian Vinces - Flickr)

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Vamos a Oechsle!


Luego de 16 años regresa Oechsle, una palabra que ningún peruano de más de 21 años, sobre todo limeño, ha podido olvidar.

Esta megatienda por departamentos se inauguró en el siglo XIX, exactamente en 1888, y acompañó a generaciones de capitalinos por más de cien años. La fama de Oechsle no solo caló en las costumbres locales, sino que trascendió nuestras fronteras: los mayores recuerdan que en la década del sesenta nuestra cadena de departamentos tenía la reputación de ofrecer la mercadería más selecta y surtida en América del Sur.

Sin embargo, ni siquiera la legendaria Oechsle pudo resistir al terrible embate del terrorismo y la hiperinflación entre los años ochenta e inicios de los noventa, y la debacle económica terminó por herirla de muerte. En 1993, luego de 105 años desde su fundación, se declaró en quiebra. Con la recuperación económica de los años posteriores llegaron nuevas tiendas de departamentos como Ripley y Saga Falabella, ambas de capitales chilenos; pero el nombre de Oechsle seguía presenta en la mente de los peruanos con cierta nostalgia; por eso, cuando uno de los conglomerados nacionales más poderosos del país -el de la familia Rodríguez Pastor- optó por incursionar en el negoció del retail, decide resucitar la centenaria marca.

Actualmente hay nuevamente tres tiendas Oechsle en funcionamiento, la primera se inauguró en Huancayo y la segunda en Trujillo, mientras que la última abrió sus puertas hace solo unos días en un nuevo centro comercial en el Centro Cívico de Lima, atrás de la Torre de Lima y al lado del Hotel Sheraton. Este centro comercial en sí mismo, en pleno corazón de la capital, es un ejemplo de cómo se está revitalizando el centro de la ciudad para transformarse en una buena alternativa para pasear con la familia, ir de compras, salir a comer y divertirse tranquilamente.

Así que ya sabes, la súper tienda de tu infancia ha regresado. Si en estas vacaciones decides dar una vuelta por nuestro terruño, aprovecha para hacer tus compras allí. Así como el primer amor nunca se olvida, muchos no olvidamos la primera bicicleta que nos compraron en Oechsle. ¡Que sean cien años más…por lo menos!
Fuente : Club de Peruanos

HUANCHACO - Playa de tradición

Huanchaco es una localidad trujillana que, a pesar de las contemporáneas infraestructuras, conserva intacta su tradición de los caballitos de totora, legado de los Mochica y Chimú.

Incrustados de forma vertical sobre la arena reposan imponentes los caballitos de totora, milenarios vehículos que brillan al domar las olas, casi tanto como el sol de Huanchaco. Su resistencia es tal que hay teorías que sostienen que los incas llegaron a los Países Bajos en estas ligeras naves.

Es por eso, que los pobladores muestran una destreza única al maniobrar dichos navíos. Ellos parten a diario a su faena de pesca, a bordo de sus corceles acuáticos, mientras que a poca distancia los jóvenes practican deportes como el surf y el bodyboard.

El clima de Huanchaco es cálido casi todo el año. Su temperatura fluctúa entre los 17ºC y 34ºC. Hay ausencia de lluvias durante todo el año, pero cuando se presenta el fenómeno de El Niño aumenta el nivel de precipitaciones. Su fiesta patronal se celebra el 15 de diciembre.

Esta zona fue dominada en el pasado por dos grandes culturas precolombinas: los Moches y los Chimú, creadoras del caballito de totora, la más arcaica nave marítima de América. Se dice que ‘tup’ es el nombre con el que se le llamaba a estas embarcaciones que aparecieron aproximadamente en el año 100 a.C.

Huanchaco es el único lugar en América donde el caballito de totora se conserva tal cual fue construido y utilizado en la antigüedad. Los pescadores suelen llevar a los turistas en cortos recorridos sobre sus peculiares e históricos navíos.

Procura llevar ropa ligera para época de verano (polos de algodón, shorts), protector solar, gafas oscuras, traje de baño y sandalias. Si vas en invierno, un suéter o chompa de lana será suficiente para protegerte del frío. Fuente: mitiempo.pe

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LA CARAPULCRA - Una exquisita libertad

De África llegó mi abuela vestida con caracoles, la trajeron lo'epañoles en un barco carabela. La marcaron con candela, la carimba fue su cruz. Y en la América del Sur al golpe de sus dolores dieron los negros tambores ritmos de la esclavitud. ¿Usted se preguntará qué tiene que ver esta décima de Nicomedes Santa Cruz con la carapulcra? Descúbralo a continuación...

Negar la influencia de la cultura negra en nuestra gastronomía, sería mezquinar la grandeza constituida por el sabor, la fusión, el ritmo y hasta el color, propios de esta noble raza venida del África. Fuerte, trabajadora, sacrificada es la raza que llegó a esta parte de América a mediados del siglo XVI, para establecerse, primero, en Jamaica y Haití… Y finalmente sentar sus bases en el Perú, en la costa, al sur de Lima.

Vinieron con los españoles, pero no se mezclaron con ellos. Lo hicieron, por todos es conocido, en condiciones difíciles, pero no por ello se desarraigaron. Muy por el contrario, optaron por fortalecer sus tradiciones. Mano de obra gratuita, fueron obligados a trabajar en el campo como agricultores. Los cañaverales de las haciendas ubicadas en Chincha, San José, Hoja Redonda, El Guayabo y otras más, fueron testigos de sus lamentos y añoranzas.

Ahí, en estos lugares que se constituyeron también en los escenarios donde, sobreponiéndose a las adversidades, adaptaron sus costumbres y exteriorizaron la alegría, en letargo, de su espíritu a través de sus danzas, cantos, ritos y creencias. Extrañaban así menos la lejanía de sus ancestros, y hacían cada vez mas suya esta tierra.

Así fue. La nostalgia y la necesidad, cual acicates, los impulsaron a crear nuevas formas de vida en estas nuevas y lejanas latitudes. Entre ellas, una primordial: su alimentación. Los productos que aquí encontraron no los decepcionarían: sus sabores no resultaron extraños para sus paladares que, añorándolos con gran ansiedad, instintivamente los buscaban. El negro, esclavo entonces, iniciaría así su contribución al arte culinario de América y, muy en particular, del Perú.

PAPA SECA O
PIEDRAS CALIENTES…

Comenzaron a preparar sus alimentos como ellos solían hacerlo en Angola, Guinea o en el Congo. Sus platos, generalmente bien condimentados, eran preparados a base de tubérculos, pastas de cereales y algunas frutas como el plátano. Como cocineros de la clase privilegiada durante la Colonia -y tiempo después como suerte de ambulantes en las antiguas calles limeñas-, no faltaba tampoco en su gastronomía la caña de azúcar y la gran variedad de dulces que deleitaban.

Consideraron para sus comidas e introdujeron también, a las ya entonces existentes, la sangre del pollo y crearon la llamada "sangrecita", el mondongo para el "cau-cau", las tripas para el "choncholí", los pulmones para la "chanfainita". Aparte de crear otros platos más refinados como el arroz con frejoles y dar paso al "tacu-tacu"… y la papa seca para la "carapulcra”: el “guiso de piedras calientes”, si nos ceñimos al significado de las palabras quechuas “kala purca”.

La carapulcra, conocida así hasta nuestros días, tiene como principal ingrediente a la papa seca o deshidratada, que desde el Incanato se obtenía exponiendo las papas a las alturas de la puna. Ahí, nuestro ancestral tubérculo, con el devenir de los días, la inclemencia de los vientos y demás fenómenos que solo la naturaleza es capaz de originar, se quebraba en múltiples pedacitos que asemejaban a diminutas piedras… que al contacto con el agua caliente se hidrataban, constituyéndose así en un alimento de nutritivo y rico sabor.

Fueron estas papas, junto a algunas raíces y legumbres, el sustento de la población precolombina. El pueblo Inca nunca sufrió necesidades gracias al estado de su conservación, que en épocas de escasez fue el mejor remedio mejor para combatir el hambre. Las papas ya deshidratadas y desmenuzadas se conservaban en inmensos silos. Siglos después, la papa seca, acompañada de la carne de cerdo, sin olvidar el vino que le proporcionaría ese dulzor tan característico, logró su mestizaje en nuestra carapulcra.

COSTUMBRES NEGRAS

Hacia mediados del siglo XVI, no era extraño ver en las haciendas sureñas un ambiente que muchos de nosotros hubiéramos deseado presenciar. Basta solo con la descripción de los cronistas y de unos cuantos testigos para imaginar veladas que precedían o cerraban largas jornadas de trabajo. Música, y cantos, panalivios, zamacuecas, unos alegres, otros de lamento, acompañados con guarapo, bebida producida con residuos del jugo de la caña, dulce en algunos casos, fermentado en otros.

Así paliaban su nostalgia, los negros afincados en los arrozales de Piura y Morropón, en los cañaverales de La Libertad y en los algodonales de Cañete y Chincha. Su negritud se veía deslumbrada por la luz que emanaba de su espíritu. Hombres fuertes, mujeres bellas color ébano, una población que aportaría, más allá de su raza y color, sus costumbres y entre ellas la gastronomía. Es así que, como autores de los más sabrosos guisos que ostenta nuestra cocina, catapultaron a la carapulcra, considerada, entre ellos, el plato de élite.

Ayer las manos negras, que ahora también son morenas, de nuestras mujeres chinchanas han ido añadiendo elementos a la carapulcra tradicional hecha, en ese entonces, solo con papa seca, ají panca, un aguardiente para dar sabor… todo ello cocido en caldo de vísceras de res. Ahora, el cerdo, el pollo y la gallina, pretenden robarse el protagonismo. La sabiduría culinaria, sin embargo, opta hoy por la mezcla de los tres sabores. Para todo hay un buen lugar en este potaje.

Ya que si a ello también le añadimos la cebolla y el ajo, el maní tostado y molido, el incomparable clavo de olor, el perejil, la pimienta, el comino y su necesario punto de sal, además de la infaltable y siempre bien recibida copita de vino dulce, estaremos frente a una bella obra de arte culinaria, que nacida de la esclavitud, en simbiosis con nuestra milenaria cultura, nos ha conducido hacia una exquisita libertad.
Fuente : Cecilia Portella Morote (Revista Gener@cción)

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